CampoLitoral
Edición del Sábado 20 de agosto de 2016

La histeria de las importaciones

Cómo competir, ésa es la cuestión

  • Un embarque de 22 toneladas de frutilla congelada calentó el ambiente en la provincia de Santa Fe, donde se producen 12.000 toneladas. Aunque el volumen es irrelevante, preocupa que la mercadería asiática o europea llega al país más barata que la local.

Cómo competir,  ésa es la cuestión

 

Juan Manuel Fernández

jmfernandez@ellitoral.com

La compra en el exterior de 120 toneladas de frutillas congeladas reavivó la preocupación en el gobierno provincial por el ingreso de mercaderías importadas al país. Inmediatamente el tema se instaló en la agenda pública, extendiendo la incertidumbre a los productores de la región, que comenzaron a temer que las industrias recorten el precio de la materia prima.

Fueron tres operaciones, hechas en mayo, junio y julio desde Polonia, China y Marruecos, pero sólo 22 toneladas ingresaron a Santa Fe a través de Conosud SA, una fábrica de Desvío Arijón que circunstancialmente -ante la falta del producto en el mercado local- tuvo que cumplir un compromiso con un importante cliente.

La producción nacional de frutillas ronda las 25.000 toneladas, de las cuales entre 10.000 y 12.000 corresponden a Santa Fe, por lo que el volumen importado, hasta ahora, no representa -en términos de mercado- una amenaza real. En cambio, el precio al que llega esa mercadería desde miles de kilómetros es más bajo que el local y eso sí es una señal de alarma. Mientras un kilo de frutilla congelada arriba al puerto de Buenos Aires a u$s 1.20 el kilo, el valor FOB del producto nacional es de u$s 1.90.

Los actores del negocio interpretan que esta es una prueba más del serio problema de competitividad que tiene la economía nacional (vale recordar el meneado ejemplo de una carga de granos que paga más en flete desde Salta a Rosario que desde el puerto a China). Sin embargo el debate se plantea en un terreno maniqueo: importaciones sí o no. Se desconoce así, que quien quiere vender al mundo no puede negarse a comprar. Y que el cierre de fronteras es un lujo que, en el concierto del mercado mundial, muy pocos pueden darse.

Alerta roja

El Ministro de la Producción, Luis Contigiani, encendió la mecha en su cuenta de Twitter. “Dato del Observatorio de #Importaciones Santa Fe: Enero a Julio '15 entraron 23 mil kilos frutilla. Este año ya se importaron 120 mil kilos”, redactó en la red social. Luego, en declaraciones radiales, planteó su preocupación porque “están entrando muchas importaciones” y ratificó que el próximo informe sobre compras externas se enfocará en los alimentos. “Vienen (las frutillas) de diferentes países, algunos increíbles. Sabiendo que Santa Fe tiene una región como Coronda, que es una economía regional de las más importantes”, se quejó.

En los registros de aduana constan tres compras hechas por industrias que utilizan frutilla como materia prima para elaborar salsas y conservas. En mayo fue la primera, por 22.000 kilos traídos desde Polonia, y la realizó Conosud SA. Las dos restantes, por 98.400 kilos embarcados desde China y Marruecos, las hicieron en junio Main Process, con producción en Bella Vista (Corrientes), y en julio Compañía Industrial Frutihortícola, con campos en la misma zona y Mar del Plata. Según las posiciones arancelarias registradas, en todos los casos se trata de frutas congeladas.

Los asientos muestran que en mayo las importaciones se hicieron a un precio CIF (puesto en el puerto de destino, con seguro y flete incluido) de u$s 1.37 el kilo ($ 20 al tipo de cambio oficial actual), mientras que en junio se pagaron u$s 1,26 ($ 18,50) y en julio u$s 1,56 ($ 22,89). Ese mismo producto la industria local lo vende -en el mercado interno- en torno a $30, según declaró a LT10 Daniel Dip, presidente de la Asociación de Productores Frutihortícolas de Coronda.

La información se propagó en el sector cuando los frutilleros se encuentran negociando el precio de la fruta con las industrias, que todos los años demandan, entre septiembre y noviembre, el 50 % de la cosecha total.

Hasta el momento los productores vendieron para consumo en fresco a precios que comenzaron a $ 60 el kilo, al inicio de la primicia, y ya se ubican en $ 40/50 el kilo, según la calidad. Fuentes del sector indicaron que tradicionalmente el precio que acuerdan las partes para la fruta con destino industrial es el 50 % de lo que se está pagando para fresco, por lo que las conversaciones giran en torno a $ 20/25 por kilo. El temor de los productores es que, al contar con la posibilidad de abastecerse en el exterior, la demanda presione el valor de compra de la materia prima.

No más compras

Frente a este panorama, el presidente de Conosud S.A., Carlos Marchiano, le bajó el tono al diagnóstico. “Son pavadas”, dijo a Campolitoral, y explicó que la compra que hizo en mayo obedeció a la necesidad de cumplir una entrega de mercadería a un importe cliente de nivel nacional. Según el empresario había agotado su stock y no encontró mercadería en el mercado local, por lo que debió recurrir a la importación. “Yo compré para cumplir un compromiso, porque al cliente no le puedo explicar que no hay, tengo que entregarle”, dijo, porque de lo contrario puede perderlo, y afirmó que “veía que no había; otra gente tampoco tenía para venderme”. Si embargo Dip opinó que fue “por precio; en Coronda hay fruta en las cámaras de la temporada pasada”; y manifestó su preocupación porque con el actual tipo de cambio “es probable que siga entrando fruta de otros países”.

El titular de Conosud S.A. desestimó la posibilidad de continuar importando: “los productores escuchan que entra frutilla y pueden sentirse perjudicados, yo les diría que no tienen de qué preocuparse, cuando empiece la temporada acá vamos a producir”. Además, indicó que “la importación no es una cosa tan fácil; hay que ponerse con toda la plata, pagar 50% en impuestos antes de sacar el contenedor del puerto”.

Qué hacer

En lo que coincidieron el productor y el industrial fueron las causas por las cuales llegan productos más baratos desde miles de kilómetros. Dip afirmó: “los costos argentinos son muy caros”. Y enumeró: la electricidad, la mano de obra que “si bien no gana mucho los impuestos que tenemos son el 60% del sueldo”; y “para salir del país, si querés exportar, tenés u$s 0.19 de impuesto cuando tendría que ser todo al revés”. Marchiano también centró su análisis en la condiciones que los gobiernos generan para la actividad privada: “el Estado es un opresor de la producción; en ningún país del mundo hay la presión tributaria que tiene la Argentina, en todos los niveles, municipal, provincial y nacional”.

El industrial, que años atrás mudó una fábrica de puré deshidratado desde Desvío Arijón a provincia de Buenos Aires porqué allí le garantizaban continuidad en la provisión de gas, también mencionó el costo energético. “Aquí la provincia aumentó la energía a los grandes consumidores mucho más pesadamente que a los residentes, porque ahí están los votos”, se lamentó. Y afirmó que “la factura se multiplicó por cuatro este año y en Buenos Aires por 2.3”. Al respecto explicó que la electricidad es un componente fundamental en el proceso de congelado y que sus principales competidores son bonaerenses. “Si el gobierno (de la provincia) se preocupa tanto por la frutilla que también lo haga por la energía”, disparó. Incluso indicó que ningún funcionario vinculado al Observatorio de Importaciones consultó en su empresa sobre los motivos de la compra en el exterior o los planes de la firma sobre futuras operaciones: “a mi no me llamó nadie”.

LO IMPORTANTE

Campaña complicada

  • La superficie frutillera en la provincia mantiene las 300 hectáreas que se sembraron el año pasado. Sin embargo el ciclo tuvo que afrontar serias dificultades. Primero llegaron plantines dañados y unas 60 hectáreas tienen prácticamente producción nula. Y luego el temporal de abril encontró a muchos productores en plena tarea de siembra, que sufrieron la pérdida de la esterilización del suelo, el derrumbe de camellones y la asfixia de plantines que -por no contar con cámara de frío para esperar mejores condiciones- debieron implantarse en un suelo saturado de agua. Por el momento, los rendimientos en muchos establecimientos serían 50% inferiores. Aunque destacan que hay buena calidad en la cosecha.

"Los productores escuchan que entra frutilla y pueden sentirse perjudicados, yo les diría que no tienen de qué preocuparse, cuando empiece la temporada acá vamos a producir”

Carlos Marchiano

Presidente Conosud S.A.

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