15-09-2020 / Clima

Gestionar el riesgo, la clave en una campaña muy volátil

Así lo consideró el Dr Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, durante una charla online sobre perspectivas agroclimáticas para la zona núcleo. Los pronósticos deben complementarse con información de napas, humedad en el perfil y posibles combinaciones con variedades, densidad de siembra o fertilización.

 


Campolitoral | campo@ellitoral.com

 

La gestión del riesgo será clave en la presente campaña agrícola, marcada por un acentuado déficit hídrico que antecede una primavera muy posiblemente con precipitaciones por debajo de la media. Así lo consideró el Dr Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, durante una charla online sobre perspectivas agroclimáticas para la zona núcleo, organizada por el INTA Santa Fe, la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (CARSFe) y el Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia de Santa Fe.

 

De acuerdo con Mercuri, “estamos en un ciclo de años más secos y las condiciones actuales de océano y atmósfera indican que es probable que la primavera y el verano tengan algunos milímetros por debajo de los valores normales”.

 

Pacífico ecuatorial y Océano Atlántico muestran enfriamiento que complica la generación de lluvias. Foto: Gentileza

 

Los forzantes oceánicos están marcando una anomalía fría, tanto en el área del Pacífico 3.4 como también en el Océano Atlántico. “Esto impide una circulación atmosférica que favorezca la generación de precipitaciones”, aclaró Mercuri. “Los modelos IRI Columbia muestran a la fecha una probabilidad mayor al 70 % de que se mantenga el enfriamiento durante toda la primavera, pero de intensidad moderada o leve”. El dato destacado es que para el verano esta tendencia “comienza a decrecer y vuelve a valores neutrales”.

 

En función de los datos de la universidad de Columbia, “toda la primavera tenemos chances que se continúe enfriando el pacífico y se manifieste esa Niña”. La buena noticia es que “la intensidad no sería muy grave”. Y agregó: “no son los valores que tuvimos en otras grandes sequías, pero sí es un valor de medio a leve que puede tener su influencia”.

 

Respecto del patrón de lluvias durante la primavera en años Niña, en base a 56 años de registros de INTA, Mercuri indicó que para el trimestre septiembre-octubre-noviembre “decrecen las precipitaciones en una diagonal desde Bahía Blanca hasta Jujuy, tomando todo el centro del país hacia el noreste”. También mencionó que la estadística de temperaturas promedio en el período muestran mayor predisposición a que sean frescas.

Según datos recopilados por INTA por más de 50 años, el trimestre en curso bajo condiciones Niña muestra menores precipitaciones y temperaturas más bajas. Foto: Gentileza

 

En cuanto a lo pronósticos probabilísticos a corto plazo, mostró que el modelo GFS de EEUU indica para los próximos 10 días lluvias localizadas “muy sobre el litoral, sobre el Este del país con ingresos en Santa Fe y hasta Córdoba”, especialmente hacia fin de mes. Aunque aclaró que la situación es cambiante “con alto grado de incertidumbre”, sostuvo que “lo interesante que están mostrando varios modelos es que hay una situación de inestabilidad, una chance de precipitaciones en el centro del país de valores moderados sobre el fin de septiembre”.

 

 

El especialista consideró que el sector agropecuario se encuentra “ante una situación crítica en cuanto a la disponibilidad de agua, y esta alta frecuencia de situaciones deficitarias potencian esta crisis”. Ante esta situación se precisa una “toma de decisiones climáticamente inteligentes”. Al respecto mencionó las herramientas con que cuenta el productor: densidad de plantas, fertilización, elección de variedades son variables a conjugar. “El maíz tardío es una clara práctica de adaptación de nuestro sector agropecuario para escapar a la variabilidad y predominancia de años deficitarios que tenemos en primavera o hacia diciembre”, explicó.

 

Sin embargo la “inteligencia” en la toma de decisiones implica no contemplar sólo una variable. “Tenemos que ver todo el abanico de criterios”,dijo. Por ejemplo, además de la estimación de lluvias es fundamental conocer el contenido de humedad en el suelo. “Si no tengo agua en el horizonte superficial y tengo que decidir una siembra lo primero a mirar es un pronóstico de corto plazo; si no indica precipitaciones y estoy en un contexto de Niña en el mediano plazo si decido sembrar será muy riesgoso”. 

 

Hacia fines de septiembre los modelos climáticos indican la probabilidad de precipitaciones. Foto: Gentileza

 

Por lo tanto también es clave medir en profundidad “y correlacionarlo con las perspectivas de lluvias”. Igual de importante es medir la dinámica de napa freática para saber si puede ser un aliado clave. “Muchas regiones del centro del país tienen esta situación de napa que puede ser muy favorable, entonces es estratégico en qué momento decido la siembra”, planteó.

 

 

La otra variable es cuánto riesgo se quiere asumir. “Es distinto si estoy concentrando todo mi capital de inversión en una única siembra”, aclaró. Al respecto señaló: “claramente es un año para dispersar el riesgo en cuanto a fechas, especialmente en un inicio tan grave como tenemos esta campaña”.

 

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