02-01-2020 / Agricultura

Una de cal y otra de arena para el maíz santafesino: los de primera relucen y los tardíos se retraen

El Sistema de Estimaciones de la Bolsa de Comercio indicó que, gracias al clima, los tempranos viven una de las mejores campañas en años. Los de segunda, en cambio, restarían 10.600 hectáreas por falta de piso y menores expectativas de rentabilidad.



Campolitoral | campo@ellitoral.com

 

La inestabilidad climática de la última semana en el centro norte santafesino demoró las tareas de siembra y cosecha, mientras contribuyó a consolidar las excelentes perspectivas para el maíz de primera, que anticipan muy buen llenado de grano y altos rendimientos de picado en la zona tambera. En cambio la combinación de falta de piso y ecuación económica recorta -hasta el momento- un 12% la superficie destinada al cultivo de segunda.

 

El reporte semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe consignó que entre el 25 y el 31 de diciembre pasados continuaron siendo óptimas a ideales las condiciones para los maíces tempranos, gracias a nuevas precipitaciones, temperaturas medias a altas y disponibilidad de agua útil en los suelos, que permitieron el desarrollo de los “estados reproductivos” sin inconvenientes, atravesando el denominado “período crítico” normalmente, como hace varias campañas no sucedía.

 

 

Un 97 % del cultivo se encontró en estado bueno a muy bueno, con lotes excelentes, un 2,5 % en estado regular y un 0,5 % en estado malo, como consecuencia de los excesos hídricos que provocaron muerte de plantas en áreas de encharcamiento – anegamientos. La sanidad detectada fue buena, sin manifestaciones de ataques de enfermedades ni de plagas.

 

Según los técnicos que elaboran el reporte, “el llenado de grano de los maíces de primera viene de 10 y en los establecimientos tamberos van a ensilar mucho y de buena calidad”. En el caso de los tardíos la perspectiva cambia, con un achicamiento de la superficie, que bajaría a 88.000 hectáreas desde las 98.600 de la campaña anterior. “Hay diversas razones”, explicaron. “Las dos de mayor peso son la superficie complicada por suelos sobresaturados y los márgenes de rentabilidad”, indicaron. Además precisaron que la disminución se observa con más intensidad en los departamentos al norte de la Ruta Provincial 70. Hasta el momento se sembró el 40% de la superficie proyectada, alrededor de 35.200 hectáreas.

 

 

Los registros pluviométricos en todo el período fluctuaron entre 05 y 50 mm en toda el área de estudio (12 departamentos del centro norte, desde San Marín y San Jerónimo hasta el límite con Chaco), siendo el sector oeste y sur de la misma, donde se registraron los mayores valores y nuevamente inundaron los suelos de posiciones topográficas más bajas, que quedaron nuevamente con agua en superficie, con pérdidas totales de los sembrados. “Ante dichos escenarios y su duración, las actividades fueron muy reducidas, siendo las más relevantes: siembra y cosecha”.

 

En siembra: los movimientos de los equipos y sembradoras estuvieron muy condicionados a los estados de los suelos, por ello su ritmo fue lento y las superficies implantadas de cultivos de arroz, algodón, sorgo granífero, forrajero, soja tardía y maíz tardío (de segunda), según sectores, fueron pocas. En cosecha, en el departamento General Obligado el proceso de recolección del girasol, muy lentamente sumó nuevos lotes trillados, pero con bajo estado de avance.

 

 

Los lotes de soja de primera continuaron su crecimiento y desarrollo foliar con normalidad, sin problemas, observándose en general, estado bueno a muy bueno, con situaciones sanitarias buenas a muy buenas. Las aplicaciones de herbicidas para el control de malezas realizadas, fueron casi en su totalidad muy eficientes, observándose que las mismas se realizaron en tiempo y forma.

 

Las nuevas precipitaciones registradas y ante suelos saturado – sobresaturados, en áreas topográficamente más deprimidas, se observó un alto porcentaje de mortandad de plantas y también se mantuvo la superficie con encharcamiento – anegamientos, con consecuencias directas en las pérdidas de superficies implantadas.

 

Las sojas de segunda, por su parte, ya se sembraron en un 80 %, aproximadamente unas 412.500 ha de las 440.000 ha previstas inicialmente, con un retraso de 12 puntos, en comparación con similar período, de la campaña pasada. “La implantación en la semana estuvo muy influenciada por las condiciones ambientales y el evento mencionado en un principio, que generaron ciertos problemas en los lotes sembrados con sectores deprimidos y bajos, con consecuencias en la germinación – emergencia”, precisó el informe. Asimismo, se verficó mortandad de plántulas y plantas por causas de sobresaturación de la cama de siembra por los excesos hídricos. Continuaron las aplicaciones de herbicidas pre-emergentes, para un buen control de malezas.

 

 

La trilla de girasol continuó muy lentamente, muy condicionado por el clima. Por ello, continuaron observándose los ataques de palomas y cotorras, ya enunciados, en varios informes anteriores. Un 93 % del cultivo implantado se encontró en estado bueno a muy bueno, con algunos lotes excelentes, un 5 % en estado bueno a levemente regular y un 2 % en estado regular a malo. Se encontraron los cultivares en muy buen estado sanitario, no presentándose inconvenientes de patógenos ni de insectos.

 

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