CampoLitoral
Edición del Sábado 30 de abril de 2016

Lechería y excesos hídricos

Recursos para salir del barro

Ante la actual crisis climática, los especialistas de INTA Rafaela compilan algunas recomendaciones para mitigar el impacto negativo del agua. Manejo de suelos, alimentación y sanidad pueden ser la diferencia entre sobrevivir o no al golpe del “Niño”.

Recursos para salir del barro

A no olvidar. En la medida de lo posible, realizar el ingreso del tractor con mixer o carros por un lugar distinto del de circulación de las vacas.

Foto:Gentileza INTA Rafaela

Campolitoral/INTA Rafaela

campo@ellitoral.com

A la situación crítica que está pasando la actividad lechera se suman los eventos climáticos que la dificultan aún más. Se repiten los escenarios de marzo del año pasado, pero este año son de mayor gravedad por la extensión territorial del fenómeno y porque la napa freática ya estaba muy cerca de la superficie. De hecho, muchos campos se inundaron con agua de vertiente. El temporal se extendió por más de 10 días continuos sobre la totalidad de gran parte de la cuenca. Y si bien hay zonas en las que llovió algo menos, en la mayor parte de la región las precipitaciones superaron los 200 mm. en unos pocos días.

La problemática común se agrava por el mal estado de los caminos rurales, lo que imposibilita los movimientos de hacienda para liberar los campos ganaderos anegados, el retiro de la producción de los tambos, alimentar y hacer tratamientos sanitarios en apiarios y, por supuesto, el traslado de las personas.

La situación actual afecta especialmente a los tambos, donde los principales problemas se centran mayormente a esta altura del año por la pérdida de pasturas, que en muchos casos es del 100%. Además, la siembra de las nuevas se ve muy complicada en el futuro inmediato; los animales están sufriendo estrés por el barro y el agua, no se los puede alimentar correctamente y aumenta el riesgo sanitario; hay mortandad en las guacheras y la disminución de la producción ronda entre el 15 a 25%, aunque existen tambos que han bajado hasta un 40%.

Manejo de suelos

Según INTA, los ascensos del nivel de la napa pueden generar efectos negativos porque limitan la infiltración del agua de lluvia. Además, favorecen los anegamientos totales o parciales de los lotes, impactando en la productividad de los cultivos y las propiedades físico-químicas de los suelos. Los escenarios posibles después del anegamiento en suelos agrícolas del centro santafesino, incluyen varios escenarios.

Cuando la napa está por encima de 40 cm. de profundidad los suelos pierden su capacidad de soporte y los vehículos se entierran, produciéndose el atascamiento o “huellado” de los campos cuando son transitados, en especial con maquinaria pesada como carros, cosechadoras y/o sembradoras.

Además, en ambientes con moderado riesgo de salinización y anegamiento, cuando la napa se encuentra entre 100 y 150 cm. el riesgo de salinización es bajo, pero aún persiste el riesgo de que un año húmedo pueda anegar el suelo. Son ambientes en donde puede ocurrir pérdida de piso en alguno de los períodos críticos del cultivo como la siembra o la cosecha, tanto de fina como de gruesa.

En ambientes con profundidad ideal de napa, es decir, cuando la profundidad oscila entre 150 y 250 cm., es donde hay mayor posibilidad de aporte hídrico de la napa al cultivo y el riesgo de anegamiento es bajo.

Finalmente, se observan algunos ambientes independientes de la napa, es decir, cuando la napa está por debajo de los 250 cm. donde no constituyen un aporte hídrico importante. Aquí el riesgo de salinización y anegamiento es casi nulo. El aporte hídrico al cultivo depende exclusivamente de las precipitaciones y el agua acumulada en el perfil.

¿Qué hacer?

Para actuar adecuadamente, es indispensable conocer la altura de la napa en los lotes. Identificar las áreas problemáticas dentro del lote para evitarlas de ser necesario. Si hay que cosechar con los suelos saturados de agua, utilizar maquinaria adaptada, hacer un tránsito controlado de la misma y planificar labranzas futuras de descompactación si fuera necesario.

Para ello, la entidad recomienda utilizar maquinarias adaptadas, en neumáticos y configuración. El objetivo es el aumento de la flotabilidad y transitabilidad de las cosechadora reduciendo su peso (cosechadoras livianas sin superar el 50% de llenado de la tolva durante la cosecha), y aumentando el ancho y largo de pisada del tren delantero y trasero de las cosechadoras de tracción simple. El equipamiento de doble tracción hidrostática o mecánica resulta fundamental para aumentar la transitabilidad de las cosechadoras.

Es importante usar neumáticos adaptados tipo Terra Tyre, con banda ancha y de baja presión de inflado, radiales de alta flotabilidad con tacos a 45º y de buen ancho, radiales convencionales con tacos a 45º y rodados duales u orugas con banda de caucho.

En la poscosecha, si por razones de falta de piso en los caminos del establecimiento o los rurales, no se puede sacar y llevar al acopio la producción, es posible realizar almacenaje temporal en silo bolsa, pero se debe tener muy presente que si el cultivo que se cosechó tiene granos brotados de soja o maíz y poseen una humedad entre 15 a 16% o más, se podrán almacenar por un período no mayor a 30 días ya que el proceso de movilización enzimático, no se detiene una vez iniciada la germinación. En esas condiciones de almacenaje arrancará un proceso fermentativo, generando un ambiente propicio para el desarrollo de hongos y levaduras, acelerando el proceso de descomposición de la masa granaria. La única forma de cortar este proceso enzimático es pasándolo por la secadora en el acopio.

Controlar el tránsito de maquinarias, ya que la cosecha con equipos muy pesados y en condiciones de excesiva humedad del suelo causa un cambio considerable en la estructura de la capa superficial y sub-superficial, incrementando la compactación. Sin embargo, si la descarga a la tolva se hace únicamente en la cabecera o lugares menos comprometidos, evitando el tránsito de los tractores y acoplados tolvas autodescargables, los niveles de compactación generados son menores.

Perdón AAPRESID

Posteriormente y ya finalizado los efectos de éste período “Niño”, es recomendable revisar los lotes agrícolas o ganaderos y determinar la necesidad o no de implementar total o parcialmente laboreos de emergencia para remover costras (planchado). La remoción puede realizarse con operaciones de labranza secundaria y de pos emergencia, dependiendo del momento en que se produzca el sellado superficial en relación a la implantación del cultivo.

Las labores pueden hacerse con rastras doble acción, de dientes, rotativas, o puercoespín, tienen el objetivo de romper las costras y generar rugosidad superficial, llevando el suelo húmedo a la superficie favoreciendo el secado del mismo y mejorando la infiltración del agua en el caso de registrarse nuevas lluvias.

También se pueden realizar con laboreos de descompactación superficial y sub superficial. En este caso, es para fragmentar las capas compactadas, mejorar la exploración radicular y el ingreso y movimiento de agua dentro del suelo. Se recomienda realizar labores de descompactación, previo diagnóstico del mismo. Las herramientas que más se utilizan para esta tarea son los escarificadores o cinceles cuando el problema es superficial, y subsoladores cuando es sub superficial, ya que tienen bajo impacto sobre la cobertura superficial. Para estas labores hay que esperar que el suelo tenga la humedad adecuada.

Manejo de animales

En este sentido, el INTA recomienda contar con un potrero extra, y si el productor no cuenta con ninguno, utilizar o sacrificar aquel cuya alfalfa sea más vieja (2 a 3 años), y que se encuentre en algún sector de los más elevado del campo. También realizar franjas de pastoreo amplias para no deteriorar el potrero rápidamente con el pisoteo animal, ubicar rollos y arroje silaje de maíz y o sorgo en el suelo debajo de los boyeros laterales de la franja. Esto debe realizarse en un espacio amplio para que no se produzca concentración de animales. Cuando se deteriore el sector, cambiar a una nueva franja rápidamente. Es importante mantener este manejo hasta que mejoren las condiciones, para disminuir al máximo los perjuicios del animal (baja en la producción, pérdidas de condición corporal, problemas de patas y ubre). Respecto de la mejor circulación de los animales, limpiar y -en caso de ser necesario- hacer más profundas las cunetas, para permitir el escurrimiento del agua y evacuar rápidamente hacia las pendientes naturales del campo. Minimizar la circulación de maquinarias dentro del predio durante los temporales, para disminuir roturas, preservando las áreas de circulación. Tratar de que los animales permanezcan la mayor cantidad del tiempo en las parcelas de pastoreo para disminuir la concentración de bosta en los corrales y callejones.

Hacer un levante abovedado debajo de las medias sombras para evitar que se genere acumulación de agua, orina y materia fecal en lugares donde las vacas se van a echar. El tip a no olvidar: en la medida de lo posible, realizar el ingreso del tractor con mixer o carros por un lugar distinto del de circulación de las vacas.

Para optimizar los callejones, realizar un abovedado de los callejones existentes con una pendiente lateral o una doble pendiente de 5-8% (10-12 cm. de diferencia de nivel) hacia una cuneta o hacia cada cuneta lateral.

Usar rabasto cada vez que las condiciones climáticas lo permitan, después de cada lluvia. Si el callejón tiene de 8 a 10 metros de ancho, dividirlo por la mitad con un boyero y hacer pendientes desde el centro hacia las cunetas laterales.

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Manga de barro. Procurar lotes duros puede marcar la gran diferencia.

Alimentación

Teniendo en cuenta que los productores ya vienen realizando descartes de animales, consecuencia de la situación económica, se sugiere realizar rápidamente un relevamiento de los alimentos disponibles: rollos, silajes, concentrados y estado de las pasturas. Calcular cuánto tiempo pueden durar de acuerdo a su actual nivel de consumo.

Entre las categorías de animales que quedan en el campo, priorizar vacas y vaquillonas preñadas; las más adelantadas y en preparto, vacas frescas y en el primer tercio de lactancia y de mayor producción.

A la hora de la división de los rodeos, para los lotes de punta, armar un lote especial con las vacas de mayor producción (principalmente las de lactancia temprana y vacías), que son las que habrá que preñar y las que mejor defenderán el nivel productivo del tambo, más todas las vaquillonas en producción. Si esto último no es posible, separar las vaquillonas preñadas de lactancia avanzada.

Para los lote de cola (el resto de los animales en producción), se pueden formular dietas de mantenimiento en base al suministro de rollos de residuos de cosecha (soja, maíz, sorgo), que podrán complementarse con algo de pasto (de potreros degradados) que puedan levantar los animales diariamente. Sin embargo, para que no pierdan estado, se deberán suministrar pequeñas cantidades de algún concentrado y/o subproducto tipo afrechillo de trigo, semilla de algodón, grano de sorgo molido, etc. Disponer de al menos 8 a 10 kg de Materia Seca de forraje fibroso y 0.5 a 1.0 kg. de concentrados para alimentar cada una de esas categorías. Privilegiar el uso y racionar el pasto para el lote de vacas de punta.

En lo posible, moler los rollos (tamaño grande) o desmenuzarlos, para minimizar los desperdicios. La cantidad de silaje ofrecida diariamente debe estar muy bien ajustada para prolongar su utilización.

Buscar fuentes de proteína adicional: cuando no hay pasto en la dieta, se pueden utilizar combinaciones de expellers de oleaginosas (soja, girasol, algodón o maní) con subproductos (sojilla, semilla de algodón, gluten meal, hez de malta), o incluso, poroto de soja. Este último y la sojilla, suministrarlos molidos y no hace falta una cocción previa. En caso de no conseguir estas fuentes es posible suplementar con urea, consultando previamente con un profesional.

Suministrar vitaminas y minerales que contengan calcio, fósforo, magnesio y las vitaminas A, D, E y K. Esta suplementación es esencial ante la ausencia o disminución de la oferta de pasto fresco de buena calidad, en especial para las vacas del lote de punta.

Los rollos de rastrojos de soja, maíz o sorgos graníferos se pueden utilizar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que son de muy baja a nula calidad nutricional, por lo tanto no debe abusarse de su uso ya que sólo provocarán un efecto de llenado ruminal junto con una profunda subnutrición.

Rotar los corrales de alimentación existentes. Anexar 3 a 4 hectáreas de potreros duros como alternativa para paliar la situación particular y temporal. Es preferible restar esta superficie de reservas que no disponer de lugar para distribuirla adecuadamente. Mover los comederos dentro de cada corral y entre corrales en la medida que se evidencie deterioro. Pasar el rabasto día por medio o cuando las condiciones climáticas lo permitan. Mantener cunetas y desagües para que permitan un rápido escurrimiento de los excesos pluviales.

¿Y respecto a la sanidad?

  • La exposición prolongada de las vacas al barro y la materia fecal aumenta las probabilidades de que sufran mastitis por organismos ambientales. Los que pueden predominar son los llamados coliformes (habitantes normales del colon de los animales) y los estreptococos ambientales. Como las mastitis por organismos coliformes son especialmente severas cuando se producen en la época previa o inmediatamente posterior al parto, se recomienda que ante la presencia de este tipo de casos consulte a su veterinario sobre cuál es el tratamiento más adecuado. Además del exceso de agua, en los tambos intensificados hay una alta exposición a los organismos patógenos ambientales, ya que hay mayor cantidad de vacas en espacios reducidos con barro y materia fecal. Por eso, se aconseja contar con un potrero extra cuando los potreros de uso corriente estén anegados o con una cantidad de barro que llegue a ensuciar las ubres de las vacas lecheras.

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Guacheras bajo agua. Evitar la mortandad de terneros en esta etapa es crucial.

El dato

Lo primero es la salud

  • Intensificar la higiene pre ordeño: lavar (sólo los pezones y con la mínima cantidad de agua posible), despuntar, hacer desinfección pre ordeño con un producto de reconocida eficacia y secar con toallas de papel descartables. Sellar los pezones post-ordeño con selladores de barrera. Los mismos contienen polímeros (barreras físicas) que impiden la llegada de los organismos patógenos ambientales entre ordeños. Evitar que las vacas se echen en el barro durante la primera hora luego del ordeño. Finalmente, consultar en forma urgente al médico veterinario si ocurre un aumento explosivo del recuento de células somáticas o un aumento inusual de casos de mastitis clínicas.

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