Campo Litoral

Jornada en Cayastá

El pastizal, un negocio sustentable

Pajonales, montes e islas son un recurso de gran valor ganadero que puede aprovecharse al máximo con técnicas de manejo adecuadas. Entidades conservacionistas son las principales impulsoras de las buenas prácticas.

Juan Manuel Fernández

jmfernandez@ellitoral.com

El pasto natural es un recurso de altísimo valor ganadero que vale la pena aprender a manejar para sacarle el máximo provecho. Además es el hábitat de un sinnúmero de especies de aves que pueden colaborar con su manejo, ya que son indicadoras de la salud del ecosistema. Por ello es que entidades técnicas como el INTA -o grupos particulares de productores- trabajan en conjunto con asociaciones conservacionistas como Aves Argentinas y la Fundación Vida Silvestre Argentina. En el mundo de los negocios se diría que es una relación basada en “ganar-ganar”: los ganaderos pueden obtener un producto de calidad sólo con “tecnología de proceso” y la contraparte se asegura la protección de los animales y el medio ambiente.

El martes por la noche, durante una charla en el Centro Integrador Comunitario de Cayastá, un grupo de ganaderos y asesores tomaron contacto con técnicas de preservación y uso sustentable del recurso, que abunda desde Romang hasta Arroyo Leyes -en la Cuenca del Arroyo Saladillo- bajo la forma de pajonales, islas y montes. El ingeniero agrónomo Fernando Aiello, representante de Aves Argentinas, comentó cómo reaccionan los pastizales frente a diversos “disturbios” tales como excesivo pastoreo, quema o agricultura. Y Luis Luisoni, especialista del INTA Reconquista, explicó los resultados obtenidos en trabajos a campo con técnicas de pastoreo rotativo.

Oportunidad para todos

“La sustentabilidad tiene que ser ambiental y económica; porque si para el ganadero no es rentable el pastizal se inclinará hacia otra actividad, por ejemplo el arroz que se puede hacer hasta en suelos clase VI y eso atentará contra los ambientes naturales”, sintetizó Aiello, quien coordina en la zona el proyecto “Pastizales y Sabanas del Cono Sur Iniciativas para su conservación en al Argentina”. Por lo tanto aclaró que lo importante es una estrategia productiva eficiente tranqueras adentro, “lo que demanda, en muchos casos, algún nivel de intervención como siembra de granos forrajeros o pasturas para cubrir baches invernales”.

Avance de la frontera agrícola mediante, sumado a la tendencia a la producción confinada (feed lot), hacer carne a pasto promete ser un valor agregado traducible a un diferencial de precio. Optimizar el uso del recurso mejora el negocio y la sustentabilidad llega sola. “Que el costo de oportunidad sea lo suficientemente alto como para no abandonar el campo”, resumió el asesor como objetivo práctico.

La charla de Aiello se enfocó en explicar, ante diversos “disturbios”, cómo se comportan los pastizales: cuan rápido pueden degradarse, que tan costoso podría ser su recuperación y si sólo con tiempo se logra que vuelva al estado original. “Hay situaciones que no se revierten sólo con descanso”, advirtió. Por ejemplo, para llegar a conformar nuevamente un bosque abierto, la recuperación de un “peladar” -que tiene alto porcentaje de suelo descubierto, malezas y pocas forrajeras- implicará mayor tiempo, insumos y energía que un “arbustal”.

Además mencionó que para conocer el estado de salud del pastizal hay que observar qué tipo de aves lo habitan. Incluso mostró un gráfico que, apelando a la lógica de los colores del semáforo, ilustra cómo algunos estados favorecen ciertas especies pero son perjudiciales para la producción. Así, un pajonal denso es bueno para especies como verdón, yetapa y capuchinos, pero muy malo para ganadería, mientras un pajonal abierto -con presencia de yetapá de collar, verdón, doradito copetón o pico de plata- es óptimo tanto para la fauna como para la producción.

Mirar como vaca

Aiello también caracterizó las forrajeras disponibles en un pastizal según sus sistemas de producción de materia seca y reproducción, criterios a partir de los cuales puede administrarselos adecuadamente, ya sea regulando el pastoreo como determinando el momento oportuno para una quema o corte mecánico.

Primero distinguió entre especies invernales (C3), que acumulan forraje de calidad en otoño, y estivales (C4), cuya característica es la tendencia a florecer permanentemente y requieren mayor pastoreo para su mejor aprovechamiento. También diferenció a las gramíneas forrajeras según su “arquitectura” en: cespitosas y macolladoras (cebadilla, agropiro, pasto macho), “que no funcionan bien regulando el pastoreo hasta la altura de un puño”; rizomatosas (pasto horqueta) con mayor capacidad para soportar pastoreos intensos, al igual que las estoloníferas (gramilla de agua). Incluso mencionó leguminosas nativas y naturalizadas: pega-pega y trébol de carretilla, del tipo del trébol blanco; o desmanthus virgatus, desmanthus chacoensis o melilotus, del tipo de la alfalfa.

“Las características de una buena forrajera son volumen de producción, palatabilidad y digestibilidad, además de resistencia al pisoteo”, ejemplificó Aiello, quien sugirió que “hay que mirar el pastizal con ojos de vaca”.

Para comerte mejor

Luis Luisoni es coordinador del Proyecto Nacional de Utilización del Pastizal -un trabajo que realizan 30 personas en 11 experimentales de todo el país desde hace 6 años- y desde hace 25 años ensaya en el INTA Reconquista el uso racional del pasto natural. “Se busca lograr una mejor utilización y la conservación de los pastizales; sobre todo por el avance de la ganadería hacia ecosistemas más frágiles como son el monte, pajonales o islas”, resumió. La clave es “controlar los efectos del pastizal sobre los animales y viceversa”.

Dijo a Campolitoral que en el centro norte provincial hay buenos pastizales (islas y pajonales), mientras los montes nativos están en algunos casos más degradados y en otros desaprovechados en función de su potencial.

Los estudios evalúan diferentes técnicas entre la cuales el pastoreo rotativo es la más desarrollada. En una experiencia de 11 años se midieron cuatro sistemas distintos: pastoreo contínuo con el equivalente de 1 vaca por hectárea (1EV/ha), rotativo con la misma carga; y continuo y rotativo con 1.5 EV/ha. “La mayor producción forrajera y conservación del pastizal original, tanto en composición botánica como en cantidad, se dio en rotativo con 1EV/ha”, indicó el profesional.

También mencionó la técnica de manejo del agua “para abrir monte cerrado”, que consiste en retener agua de lluvia mediante bordos. “Un pastizal de 500 kilos de materia seca por hectárea se transformó a 7.000 kilos”, afirmó el profesional.

Sobre el pajonal el mejor resultado, en un estudio que lleva 5 años, se obtuvo con cortes mecánicos (en lugar de la tradicional quema) y pastoreo. Aseguró que se “multiplicó por 5 a producción de materia seca por hectárea” y explicó que, a diferencia del fuego, esta técnica no elimina las especies forrajeras “intermata”.

El pastizal, un negocio sustentable

Fauna. Para conocer el estado de salud del pastizal hay que observar qué tipo de aves lo habitan.

Foto: Federico Aguer

Congreso internacional en Cayastá

Organizado por Alianza del Pastizal, una entidad que agrupa a entidades conservacionistas de todo el mundo, se llevará a cabo del 25 al 28 de octubre en Cayastá el VI Encuentro de Ganaderos de Pastizales Naturales del Cono Sur “Pastizales Saludables, Futuro Sustentable”. El encuentro, que se realiza una año en cada país miembro (Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay) convocará a expertos internacionales para abordar la producción ganadera sustentable y de calidad.

/// el dato

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