La tendencia del negocio de “los fierros”
Maquinaria agrícola: el repunte
de las ventas ahora se “plancha”
Es porque los productores y contratistas están guardando “los porotos” hasta ver qué pasa con las cotizaciones de los granos, el clima y los proyectos para segmentar y modificar el régimen de retenciones.
Gastón Neffen
gneffen@ellitoral.com
En el mercado interno, las ventas de maquinaria agrícola venían consolidando una recuperación que comenzó en la primavera y el verano del 2009. En los primeros tres meses del 2010, la facturación del sector alcanzó los 759 millones de pesos, según los números del Indec. Es un movimiento económico que es comparable con los años que precedieron al conflicto campo-gobierno, al impacto de la sequía y a la crisis financiera internacional. Pero después de mayo, la demanda perdió ritmo y ahora parece estancada.
El primer trimestre del 2008, que se cerraba con las protestas de los productores en las rutas por las retenciones, había sido récord. Se habían vendido “fierros” por 1015,2 millones de pesos. Y en el mismo período del 2007, la facturación casi había alcanzado los 700 millones de pesos (692,5), una cifra similar a la que se vuelve a conseguir al comienzo de este año.
Pero en este tramo del año, con los lotes trillados y los porotos en los silos, la tendencia parece haber cambiado y los productores y contratistas se vuelven más conservadores en sus decisiones de inversión. No es tan difícil explicar por qué. Miguel Angel Ardissono, que hace agricultura en San Antonio, se lo cuenta a Campolitoral desde la mirada del productor.
“Hay mucha gente que está esperando para ver que sucede con el precio de los granos, que todavía no llega a los 1.000 pesos la tonelada, y uno sabe que para la primavera se pronostica un año Niña, lo que supone menos lluvias”, analiza. Los proyectos que hay en el Congreso para segmentar y modificar los porcentajes de retenciones también generan expectativas que “demoran” las ventas de cosechadoras, sembradoras y tractores.
En este contexto, los agricultores guardan “los porotos” hasta ver qué pasa y sólo venden lo que necesitan para cancelar las deudas más inmediatas. Es una tendencia habitual en un rubro que suele proyectar sus inversiones a partir de las 3 “C”: clima, cotizaciones y crédito. Los tres ejes siguen pesando fuerte en el clima de negocios del sector, que además suma otras variables importantes: las deudas que dejó la mala campaña del 2009 y los mayores costos que enfrentan los contratistas.
Menos margen
Martín y Miguel Marinovich, dos productores y contratistas de San Jorge, piensan este escenario desde el punto de vista del que presta servicios de siembra, pulverización y cosecha. Dicen que los márgenes están cayendo y que la ecuación no les deja resto para encarar inversiones para renovar sus “fierros”.
“En la zona núcleo, a partir de la competencia entre los contratistas, el porcentaje por cosechar oscila entre los 8 y los 10 quintales por hectárea, en el Norte las cuentas son mucho más ajustadas y a veces trillás por 160/180 pesos por hectárea”, asegura Miguel.
Desde el Centro de Contratistas de San Vicente, José Turino plantea que la buena campaña del otoño sobre todo se utilizó para solucionar las obligaciones y los compromisos que dejó “el fracaso del 2009”. “De entrada hubo mucho entusiasmo, pero ahora nadie se quiere desprender de los granos y se vende menos de los indispensable, por eso la demanda de maquinaria agrícola está planchada ”, admite.
Los costos son otro tema delicado. Turino recuerda que el combustible aumentó un 30%, en comparación con el año pasado (y en algunas zonas, los productores y contratista lo pagan más caro) “y lo mismo sucede con insumos como las correas y las cubiertas”, agrega. Con estos precios, los contratistas calculan que no conviene cosechar una hectárea por menos de 240/250 pesos.
Los proyectos que hay en el Congreso para segmentar y modificar los porcentajes de retenciones también generan expectativas que “demoran” las ventas.
El factor climático
Repasar el volumen de ventas que se logró durante el primer trimestre del 2009 es muy útil para comprender hasta que punto este negocio es vulnerable al factor climático, y por lo tanto del volumen de producción de granos. Cuando el año pasado, la sequía derrumbó las ventas de soja, maíz y trigo; y recortó en más de 30 millones de toneladas la cosecha argentina, las ventas de maquinaria agrícola se achicaron como un elástico a poco más de 300 millones de pesos, es un 147 por ciento menos de lo que se comercializó ahora (y tres veces más “abajo” del récord del 2008).
/// el dato