¿Pieza clave para reactivar la cuenca cañera?
La ilusión del sorgo
Un proyecto de Inaza y el INTA propone incorporar las variedades graníferas y silera azucarada para producir bioetanol en la alcoholera del ingenio. El efecto multiplicador alcanzaría al transporte, la venta de insumos y la producción de carne.

Juan Manuel Fernández
Enviado especial
jmfernandez@ellitoral.com
Mientras la “reconversión productiva” del norte santafesino sigue siendo una consigna, el bioetanol aparece como la llave maestra para poder concretar de una vez por todas el objetivo de darle mayor solidez a la economía del noreste santafesino.
La clave es el sorgo y sus variantes: granífero y silero azucarado. El objetivo: poner en funcionamiento la alcoholera de Inaza para disminuir el tiempo ocioso del ingenio, que apenas trabaja 3 meses al año para completar la zafra cañera. Y también aprovechar los subproductos del procesamiento del cereal para el engorde de ganado vacuno, porcino y aviar.
La inciativa, que lleva por nombre “Proyecto sucro alcoholero para el norte santafesino”, fue desarrollada por la industria con apoyo del INTA y plantea tomarse del impulso que promete la ley de biocombustibles para proponer un esquema multiplicador: ampliar el área con caña, incorporar el sorgo a la matriz productiva y aumentar la producción de carne en la zona. Todo ello como derivación de la meta planteada de elaborar 9 millones de litros de bioetanol el año próximo, que crecerían a 15 millones en 2015. Por añadidura, también se proyecta un crecimiento del empleo directo en el ingenio, más el incremento de la ventas de insumos para el agro y del transporte de la zona, que tendría un importante aumento de la cantidad de fletes. Incluso existe la posibilidad de generar suficiente gas metano para abastecer a todo Villa Ocampo.
Productores en la base
El primer puntal del proyecto son los productores, quienes tendrán la responsabilidad de proveer a la industria con 37.000 toneladas de granos de sorgo, 127.000 toneladas de sorgo silero azucarado y 296.000 toneladas de caña de azúcar. La meta implica una considerable expansión del área agrícola, ya que se necesitarán sembrar 3.500 hectáreas con sorgo azucarado, 12.000 con granífero y 10.000 con caña (actualmente hay 5.500). Para ello, la obra de riego artificial constituiría una considerable disminución del riesgo y, por lo tanto, un gran incentivo para los productores.
Actualmente, Inaza trabaja en la zafra azucarera apenas 3 meses al año, ya que ese es el tiempo que le insume procesar la escasa caña de la región (en 1975 molió 532.000 toneladas entre mayo y noviembre). Con el proyecto en marcha, el ingenio arrancaría en marzo, con la entrada de unas 1.500 toneladas de sorgo azucarado al día, y -empalmando luego con la zafra- podría extenderse hasta octubre. El primer impacto sería la generación directa de 50 empleos permanentes en la acoholera y 30 más en el ingenio. “Pero sabemos que por cada puesto directo se generan 4 más en forma indirecta entre los proveedores de insumos y el transporte”, estimó el ingeniero Federico Pérez Zamora, asesor técnico de la empresa.
Nada se pierde
El proceso implica una interacción de ambas estructuras (ingenio y destilería) de modo tal de aprovechar al máximo los recursos. Mientras el sorgo azucarado genera su propio combustible con el residuo del tallo, en época de zafra el vapor sobrante del bagazo de caña en el ingenio se destinaría a hacer funcionar la alcoholera. Por lo demás, la destilería se abastecería de lunes a viernes con grano de sorgo y los fines de semana con la melaza acumulada en el ingenio.
De los residuos también se obtendrá riqueza. Por un lado, de la molienda del grano de sorgo se obtiene la burlanda, una especie de afrechillo con alto contenido proteico (28 a 30%) óptimo para ser usado en feed lot. Según el cálculo inicial podrían obtenerse 9.000 toneladas de este subproducto, suficiente para producir 443.000 kilos extra de carne vacuna. Y el otro subproducto del proceso de destilado es la vinaza (“una especie de vino herrumbroso con alto contenido de sales y materia orgánica”, detalló Pérez Zamora) de cuyo tratamiento podría obtenerse suficiente gas metano para abastecer a los 23.000 ocampenses que residen en la ciudad.
Política y financiación
La destilería del ex ingenio Arno es un verdadero tesoro. No sólo porque está prácticamente nueva. Además es la única doble propósito en el país, capaz de producir 90.000 litros diarios de alcohol a base de caña y granos. Se montó en 1985 y luego estuvo arrendada hasta que la abandonaron por falta de materia prima. Recién en 2008 pudo pasar a manos de Inaza. Ahora, para ponerla en funcionamiento, se necesitan u$s7 millones que ya fueron solicitados ante la Secretaría de Agricultura de la Nación cuando se presentó el proyecto en marzo de este año. “Lo más caro es montar la planta de tratamiento de efluentes, que implica alrededor del 50% de la inversión”, precisaron desde el ingenio. Entretanto, la estructura “está casi nueva” y sólo habría que restaurar la instalación eléctrica. El trámite en la cartera nacional está avanzado y “solo resta superar la instancia política”.
Otro dato prometedor es que el alcohol producido (anhidro) ya saldría de la planta en condiciones de utilizarse como bioetanol, por lo que Inaza podría convertirse rápidamente en proveedora de las petroleras, que a partir de 2010 deberán cortar obligatoriamente sus hidrocarburos con un 5% de biocombustible (etanol en las naftas y biodiesel en el gasoil). El objetivo de los empresarios es ir escalando de 9 millones de litros el año próximo a 10 millones en 2012 y a 15 millones en 2015. El valor actual del bioetanol publicado por la Secretaría de Energía (el precio estará 100% regulado) es de u$s0.61 por litro.
Una partida única
Los números son prometedores y podrían generar condiciones óptimas para integrar a los productores de la región, sobre todo a los pequeños y medianos. El sorgo azucarado se pagaría, en principio, mediante el mismo régimen de maquila de la caña: o sea que el 55% del rendimiento en bioetanol sería para el productor y el resto para la destilería. En el caso del grano de sorgo, “el objetivo es ser formadores de precio”, indicaron desde la firma ocampense, y para ello proponen pagarle a los agricultores el precio lleno de pizarra Rosario.
Actualmente, a los productores de la zona, agrícolas y ganaderos, no les cierra el número para hacer sorgo porque sufren un descuento de $80 a 90 por tonelada en concepto de flete hasta Rosario. A precio lleno sería otro cantar, con el beneficio de poder incorporar una gramínea al esquema de rotación, ya que con la disminución de las lluvias se tornó inviable el cultivo de maíz. El sorgo, originario de Africa, tiene probadas condiciones de tolerancia a sequía y por eso los últimos híbridos rindieron en la zona 10.000 kilos por hectárea. De hecho, las variedades azucaradas que se presentaron el 29 de abril (ver “Presentación...”) sólo recibieron 290 milímetros y tenían más de 4 metros de altura. Pruebas realizadas por el ingeniero Jorge Fariña Núñez en el INTA Reconquista arrojaron rindes de entre 86 y 95 toneladas por hectárea (entre el lote testigo y bajo fertilización); mientras que las pruebas de laboratorio (no hay aún ensayos industriales) arrojan rendimientos de 40 a 60 litros de bioetanol por tonelada de sorgo azucarado.
Mientras la sequía se hace costumbre en el norte y el sistema de la caña de azúcar sufre sus consecuencias, los industriales locales hacen su mejor jugada y muestran todas sus cartas. Por ahora los productores miran la partida desde afuera y esperan ver qué mano juega la política. Si en la mesa aparecen el financiamiento y los canales de riego, sin dudas el bioetanol en el norte santafesino será un juego único, en el que todos van a salir ganando.
Los productores tendrán la responsabilidad de proveer a la industria con 37.000 toneladas de granos de sorgo.

A estrenar. La alcoholera de Inaza se montó en 1985 y casi no se usó. Es única en el país porque puede producir alcohol de caña y también de granos. De allí saldría listo el bioetanol.
Foto: Juan Manuel Fernández
///
en relación
La presentación oficial del proyecto se realizó el 29 de abril con la participación de expertos en el cultivo de sorgo, como los ingenieros Laura Giorda (Coordinadora del Programa Nacional de Sorgo del INTA) y Jorge Fariña Núñez (INTA Reconquista), además del Director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, Claudio Molina, y el Ministro de la Producción santafesino Juan José Bertero, quien anunció que “la decisión del gobierno fue priorizar la construcción del canal de riego para la producción sucro alcoholera”. El funcionario también aseguró: “vamos a redoblar los esfuerzos para conseguir las alternativas de financiamiento” necesarias para la región.
La convocatoria fue exitosa y un importante número de ganaderos y cañeros asistieron a la jornada, que también incluyó una recorrida por algunos lotes de sorgos azucarados de los tres semilleros que apoyaron la iniciativa. Además, el INTA Reconquista mostró en acción un prototipo de cosechadora de caña para pequeños productores con la que también podría recolectarse el tallo de sorgo azucarado.
Presentación con promesa de riego
El sorgo azucarado se pagaría mediante el mismo régimen de maquila de la caña: el 55% del rendimiento en bioetanol sería para el productor

///
el dato
La caña, con respirador artificial
En los últimos tres años las perspectivas para la caña no dejan de empeorar a causa de las complicaciones climáticas (heladas y sequía han hecho estragos). Para la presente zafra se sembraron apenas 5.500 hectáreas, de las cuales ya estiman que 1.500 irán a pastoreo por efecto de la falta de lluvias (faltaron 500 milímetros este año). Por los bajos rindes, se calcula que habrá 60.000 toneladas de caña, de las cuales sólo se molerían 40.000 y 20.000 se destinarían a semilla para la próxima campaña. El volumen a procesar representa apenas el 10% de la capacidad de los 2 ingenios, Inaza y Las Toscas, que en la paupérrima campaña anterior molieron 100.000 toneladas. Mientras la cuenca cañera está a tan sólo 25km del río Paraná, la sequía sigue haciendo estragos.
Tecnología aplicada. El INTA Reconquista diseñó una cosechadora de caña para pequeños productores que también puede usarse en el sorgo azucarado.
Foto: Juan Manuel Fernández