Más productores se animan a invertir
Sin pajonales se intensifica la ganaderíaJuan Manuel Fernández - jmfernandez@ellitoral.com - ENVIADO ESPECIAL
Exactamente dos años atrás un par de ganaderos integrantes del plan Carnes Santafesinas, con el asesoramiento del veterinario Leandro Trevisani y del ingeniero agrónomo Rodolfo Vicino, probaron una nueva receta para mejorar la actividad en los terrenos bajos de la zona costera. Concretamente, trataron con glifosato unas 60 hectáreas de pajonales para promover el crecimiento de las forrajeras autóctonas. El resultado fue un incremento tal en la oferta de pastos naturales que, según los cálculos de los técnicos, es posible triplicar la actual carga animal de 1 vaca cada 3 hectáreas (0.3 EV/ha) hasta lograr 1 EV/ha.
El comentario corrió con fuerza entre otros productores de la zona, quienes no tardaron en mostrar entusiasmo. Como consecuencia se fue alargando la lista de los interesados en realizar un nuevo tratamiento químico hasta multiplicar por 10 la superficie inicial del experimento. Esta segunda fase se concretó el pasado martes 6 de mayo con la pulverización de unas 640 hectáreas de 6 productores que tienen sus explotaciones en los bajos situados entre el albardón costero y el arroyo Saladillo Dulce.
La jornada comenzó a media mañana y la rutina se repitió tantas veces como vuelos tuvo que efectuar el avión hasta pulverizar las 640 hectáreas: en cada aterrizaje un camión de la comuna de Santa Rosa proveyó el agua para mezclar con el herbicida (Rund Up Full II) y, luego de cada despegue, los productores observaron a los lejos cómo el piloto liberaba la carga una y otra vez sobre el pajonal.
El "anfitrión" fue José Varese, propietario del establecimiento El Curé, donde se dedica a la cría vacuna. La mayor parte del campo son cañadas -más del 90% de la superficie total- con mucho pajonal y bajo rinde ganadero. "En realidad este tipo de terreno es bueno, porque las variedades de pasto natural son de muy buena calidad; el tema es que el pajonal le resta mucha superficie", explicó el productor, y precisó que alrededor del 80% del campo está cubierto de este tipo de maleza característica de la zona costera.
El tratamiento químico busca eliminar el pajonal para que, de ese modo, la luz del sol pueda penetrar hasta el suelo y active el banco natural de semillas de forrajeras autóctonas como leercia, luziola y capín. La primera experiencia se realizó dos años atrás y sirvió para determinar la mejor fecha para el tratamiento, así como la dosis de herbicida más efectiva.
"La primera prueba se hizo a principio de diciembre de 2005 sin nada de experiencia porque ni siquiera los fabricantes de los productos tenían pruebas sobre pajonal", comentó Varese. En esa oportunidad el ensayo se hizo con 2, 3 y 4 litros de herbicida por hectárea; pareció funcionar pero luego las plantas volvieron a brotar. Más tarde concluyeron que el herbicida no había sido del todo efectivo porque las plantas se encontraban en fase de floración y no traslocaron suficientemente el químico hasta la raíz. Sí fue efectiva una segunda aplicación meses más tarde, en otoño, mientras el pajonal acumulaba reservas antes del invierno, lo que facilitó la penetración del producto hasta la raíz y la posterior muerte total de las plantas.
Uno de los coordinadores del trabajo, Leandro Trevisani, comentó que en un par de meses planean hacer otra aplicación -en julio- "para ver qué pasa": Se trata de probar el tratamiento en una época de menor riesgo de lluvias (el otoño pasado llovió y no pudieron hacerlo) y con la intención de encontrar formas de abaratar el proceso, por ejemplo bajando la dosis de herbicida en busca del umbral de efectividad. "Si las 640 andan bien el año que viene van a ser 1.000 si Dios quiere", se entusiasmó.
De hecho, el martes pasado ya empezaron aprobar otras recetas. Varese, por caso, combinó media dosis de glifosato (2 litros por hectárea) con 0.25 litros de un arbusticida (Tordón) para corroborar la idea de que tal combinación podría acelerar el proceso. Con el mismo objetivo también se probó, en 100 hectáreas, con 4 litros de glifosato y 0.20 litros de arbusticida en un pajonal adulto. Además, se pretende sumar conocimiento sobre condiciones climáticas y biológicas que hagan más efectivo el tratamiento, como el nivel de lluvias, estado fenológico de la planta o la temperatura, entre otros factores.
En algunos casos la apuesta fue grande. Por ejemplo uno de los productores, sobre un campo de 800 hectáreas, trató 220. Con resultados positivos, se planteó un proyecto a 4 años para limpiar todo el campo.
En total, la operación tuvo un costo de $130.000, divididos en unos u$s 58 por hectárea para cada productor, que se discriminaron de la siguiente manera: 4 litros de herbicida a u$s 12.5 cada uno más u$s 8 de avión.
Los pasos siguientes serán esperar 2 meses para que se seque la paja y, en lugar de quemarla, buscar la forma de tumbarla -por ejemplo elevando la carga animal para que los vacunos la pisoteen- para que se incorpore como materia orgánica al suelo. Una vez que el sol empiece a pegar directamente en el suelo comenzarán a germinar las semillas del pasto nativo y, en el término de un año y medio, en esos campos ya se podrá triplicar la cantidad de vacas por hectárea.