Mercados y tendencias
A la espera de una soluciónFlavia Rossi
Tras la renuncia del ex ministro de Economía Martín Lousteau, las perspectivas de las negociaciones entre el campo y el Gobierno nacional eran favorables a comienzos de la semana. Aunque no hubo resultados concretos, tanto en el mercado local como en el internacional se apostaba a que se prolongue la tregua para pulir los detalles durante los próximos días.
Pero luego, a poco menos de 48 horas del fin de la tregua, se acentuó la incertidumbre y se multiplicaron los rumores sobre más cambios entre los principales funcionarios del Gobierno nacional. Las desmentidas oficiales deberán ser apoyadas por acuerdos concretos derivados de las reuniones para evitar que esto afecte el ánimo de todos los involucrados.
Mientras duró el paro agropecuario de 21 días, los importadores tuvieron que reprogramar sus buques y comprar la mercadería en otros países, situación que los obligó a afrontar altos costos adicionales por los conflictos internos. Por esta razón, los exportadores aprovecharon la reactivación de la cosecha y de los envíos de granos a los puertos para efectivizar los compromisos que estuvieran pendientes.
Abril terminó con 10,6 millones de toneladas de maíz comprometidas con clientes externos y se va agotando el saldo exportable, estimado en 12 millones de toneladas. Sin embargo, de esos compromisos sólo se embarcó el 35 por ciento (datos oficiales), con el riesgo de demorar más las entregas si se reanuda el paro. Debido a esto, los exportadores necesitan recibir el maíz reservado meses atrás y están forzados a mantener buenas ofertas para cerrar sus nuevos negocios.
Respecto a la soja, entre porotos y subproductos se anotaron exportaciones por más de 20 millones de toneladas de la campaña 2007/2008. La diferencia con el otro mercado es que todavía queda un largo tramo por delante para aprovechar el potencial del ciclo y más del 50 por ciento de la producción por comercializar internamente.
Aunque estos embarques también están retrasados, los exportadores tienen más tiempo para efectivizar los compromisos de soja lo que les brinda un mayor margen para acomodar sus ofertas.
Desde mediados de abril los valores internacionales estuvieron cayendo. El poroto de soja empezó a corregirse desde que se modificó el sistema de retenciones, y pasó de 538 dólares por tonelada (el 11 de marzo) a 445 dólares esta semana, lo que marca una caída de 17 por ciento.
El aceite perdió 10 por ciento en el mismo período y la harina bajó cinco por ciento durante la última semana. Por su parte, el precio FOB del maíz pasó de 236 dólares por tonelada a 215 dólares, por lo que ajustó nueve por ciento a la baja en tres semanas. Está claro que urge encontrar la solución al conflicto. Con tanta incertidumbre por delante, está siendo difícil conseguir nuevos compradores dispuestos a asumir el riesgo latente de no poder contar con la mercadería que necesitan a tiempo. Si esto se prolonga por más tiempo, será complicado evitar que los precios se resientan más.