08-02-2019 / El agua, otra vez

Un dilema agravado por la mano del hombre

Las intensas precipitaciones y algunos desmanejos hicieron colapsar un sistema de infraestructura obsoleto. En el norte provincial el daño al campo fue desastroso. El cambio parece haber venido para quedarse. 



Campolitoral | campo@ellitoral.com 

 

“A fines de 1998 y principios de 1999 el norte de Santa Fe sufrió la última gran inundación, la que se recuerda como la de ‘La Guerra del Agua’. Entonces, chaqueños y santafesinos armados custodiaban sus rudimentarios canales y terraplenes con los que trataban de dar, o impedir el curso del agua a un lado o el otro del paralelo 28”, evoca el Dr. Juan Carlos Adrover, productor agropecuario de Villa Minetti. En aquel entonces, los Gobernadores de Santa Fe (Ing. Obeid) y del Chaco (Dr. Rosas) “comprendieron que no solo había que desarmar a los espíritus: había que ponerse a trabajar”, agrega. 

 

Ambos gobiernos comenzaron con la construcción de un gran canal y camino del paralelo 28. “El limite entre ambas provincias dejó de ser solo una línea recta punteada en los mapas. El canal y camino eran una realidad en el año 2005 como lo prueban las fotografías de época. El canal tenía de 4 a 6 metros de ancho, más de 2 de hondo. Toda esa tierra consolidaba un camino paralelo al mismo. Una red de alcantarillas y puentes permitía el paso del agua de norte a sur cuando superaba determinado nivel y un sistema de compuertas impedía el drenaje inútil de aquella en casos de sequía”, explica.


Un canal que ya fue 


Sin embargo, dicha la obra hoy “está en total estado de abandono. Las compuertas han desaparecido y el canal está invadido de malezas y árboles que lo cubren casi totalmente. Es difícil divisarlo entre el bosque que se ha implantado dentro del mismo al conjuro del calor y la humedad. Hoy el canal es un bosque un tanto sumergido en el desnivel del terreno”, explica. Además, en 20 años la zona sufrió importantes modificaciones. En especial el crecimiento exponencial de la agricultura (sobre todo de algodón soja, maíz y trigo), ya que en ganadería conviven una actividad moderna (inseminación artificial, trasplante embrionario, implante y conservación de forrajes, engorde a corral, etc.), con otra ganadería que remite a los tiempos de la colonia. Finalmente, la tala “ha sido indiscriminada, sin ley ni autoridad de aplicación. La de mayor magnitud ocurre en las tierras del este de la Provincia de Santiago del Estero. Excelentes tierras aptas para la agricultura moderna, limítrofes con Santa Fe, pero que se ubican en un plano inclinado con desagüe directo en las tierras santafesinas”, finaliza el productor. 

 

Foto: Captura de video

 

Inmanejable 

 


“Cayeron 900 milímetros en 28 días”, dispara Gabriel Gentilli, pte. comunal de Villa Minetti, para graficar la gravedad del fenómeno. Si bien en la parte urbana el problema ya fue controlado, en la zona rural sigue siendo un problema. “Sigue habiendo agua en los campos y seguirá habiendo por un par de meses más. De hecho, la cosecha gruesa está perdida”, dice el referente de un distrito que tiene 128 mil has, en las cuales se perdió un 90% de los sembrado (soja, maíz, girasol y algodón), y donde sigue habiendo 17 evacuados (del Paraje La Higuera). “En cuanto a la ganadería, hay 250 mil animales, de los cuales 50 mil fueron llevados a campos altos y unos 10 mil murieron. El resto quedó en los campos de la zona o los siguen sacando. Se registró una gran mortandad de terneros”, manifestó. 

 
Según Gentilli, en 2015 hubo un fenómeno parecido, semejante al 73/74 por los milímetros caídos, que implican más de la media anual para esa zona. “Eso hace que realmente el problema sea muy complicado. De todas formas, creemos que es algo que cada 30 años pasa”, e intentó resumir las causas: “se juntó la velocidad del agua (el monte que ya no está la frenaba), y un sistema hídrico colapsado”. Además, coincide en que el Belgrano Cargas tiene programadas 126 alcantarillas, pero no alcanzaron a hacerlas. Y las vías hicieron de dique. “Pero lo peor es de Minetti al norte, ya que Pozo Borrado está mas complicado pero por el agua que le llegó de Santiago”.

 
Según Fabricio Sbrola, vicepte. del Comité de Cuenca Villa Minetti-San Bernardo, se hace imperativo “transparentar los cursos naturales por dentro de los campos, pero para eso necesitamos la orden la de la provincia porque son trabajos que pueden generar conflictos”. Es que los canales van por los caminos y no por los cursos naturales. 
También asegura que se perdió por completo la campaña agrícola, y muchos campos tuvieron que ser desocupados. “Muchas pérdidas, ganado mal vendido y evacuados de la parte rural. En el casco urbano siguen trabajando las bombas, y sigue habiendo lluvias pronosticadas”, por lo que no hay que bajar los brazos. Respecto a la Red de Canales, aseguró tener limpio “un 30 a 40 %, que si bien agiliza el escurrimiento del agua, no es la solución para el distrito”.


Para Sbrola, uno de los problemas es la falta de caminos. Saliendo de la Ruta 95 el resto del distrito son 360 mil has con ningún camino activo, están todos destruidos por el agua, y nos están faltando puentes. Sobre todo en el camino este a oeste que atraviesa todo el distrito en alguna de las rutas provinciales. “Necesitamos puentes o alcatarillados con módulos y terraplenes, marcando los cursos naturales”.


Además, asegura que el desmonte en Santiago del Estero no permite la infiltración adecuada, y eso produce que el agua llegue de modo descontrolado. “Todo productor tiene algún pequeño canal para sacarse al agua y sin trabajar con el resto de los productores sin sacar el agua a las cuencas naturales”. En la zona urbana de Villa Minetti, remarcó la falta de alcantarillado de puentes en la vía. “Había muchas obstruidas por las obras del ferrocarril. Estamos recibiendo apoyo y asesoramiento de la Provincia. La Nación por ahora muy poco apoyo concreto”, disparó.


En Pozo Borrado, su referente comunal Daniel Contarde coincide en que el problema es serio porque por una cuestión de nivel, el agua viene de Santiago del Estero y pasa para Santa Fe por arriba de la Ruta interprovincial. “Este año llovió demasiado y toda la zona está muy afectada, es una masa pareja de agua, las perdidas son muy grandes, hay partes que no quedó nada. En la ganadería se pudo sacar algo de hacienda, pero murieron muchos animales. Además la inundación es tan grande que no hay adónde ir con la hacienda, está todo inundado y crecido, es un desastre”. 


Y arriesgó una hipótesis. “Esto es el cambio climático. Si uno mira para atrás no había tanta lluvia junta, venimos de un extremo al otro. Deberíamos tener otro tipo de obras de infraestructura que no tenemos, el norte está bastante demorado, se tienen que hacer desde la provincia y no se nos está dando la importancia. Canales, puentes, alcantarillas, hasta ahora tenemos tubos de hormigón que se tapan, se rompen, después viene una temporada de seca y la lluvia llega con caminos tapados y deteriorados”, se lamenta.


E insiste con las obras del Belgrano Cargas, que “puso un manto de piedras arriba pero no hicieron alcantarillas, las pocas que había se taparon y las vías hicieron de dique, la gente tuvo que cortar para sacar el agua. Hay algunos canales y bordes clandestinos para salvarse que le frenan el agua al vecino que está arriba. Pero el problema grande es la falta de obra, la falta de planificación a nivel de zona, a nivel de cuenca. Algo más global. Hoy por hoy no podemos hace nada a nivel de Comité, salvo la limpieza de algún canal. Desde la provincia nos prometieron obras, esperemos que se cumplan para que la próxima nos agarre más preparados”. 

 


Las alcantarillas 


La renovación del Ferrocarril Belgrano que viene desde el norte hasta los puertos del Gran Rosario se encuentra en manos de dos empresas (Vial Agro y Guerechet) que tienen por objetivo renovar las vías. Para hacerlo, se levantaron las existentes y usaron unos plásticos para cubrir el terraplén, pero estos generaron un tapón, mientras se iban haciendo nuevas alcantarillas.

 
La premura con la que llegó el agua no permitió que llegaran a destaparlos a todos, y en plena lluvia se tuvieron que abrir 52 alcantarillas. Es más, según la Provincia, la empresa recién presentó los estudios de impacto hídrico el 10 de enero, en medio del desastre provocado. 



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