04-02-2019 / Fertilización alternativa

Dos por uno: mejora ambiental que aprovechan el suelo y los cultivos

En Gálvez, una empresa avícola experimenta en el uso de cama de pollo en agricultura extensiva. Se trata de un subproducto que se acumula en grandes cantidades y al que no es fácil encontrarle un destino. Los primeros resultados son auspiciosos: mejora física, química y biológica del sustrato; y buena respuesta en la producción de granos, sobre todo trigo y maíz.



Juan Manuel Fernández | jmfernandez@ellitoral.com

 

Transformar un problema en una solución. Una vieja frase que no cualquiera es capaz de lograr. En materia ambiental, los rubros de producción animal intensiva -bovina, porcina, lechera, aviar- tienen el mismo desafío: sacarle provecho a enormes cantidades de deyecciones o efluentes. Los usos más comunes consisten en destinar esos materiales a fertilizar el suelo: lo habitual es con una estercolera en el tambo o la cama de pollo en frutihorticultura.

 

En Gálvez, una empresa avícola se animó a una opción distinta y hasta entonces desconocida. Se la jugó a fertilizar campos agrícolas con las montañas de cáscara de arroz y heces de pollo que se acumulaban al lado de los galpones de engorde. La idea surgió tras incorporar la producción de granos a la integración del negocio para elaborar su propio alimento. Luego, a alguien se le ocurrió fabricar una especie de prototipo casero de fertilizadora con un viejo chasis de acoplado para desparramar ese producto. Y al tiempo observaron que los cultivos respondían.

 

Camino al andar

 

El ingeniero agrónomo Claudio Bosco, asesor de la firma Pollo de Oro, explicó a Campolitoral que se trata de una actividad experimental -a prueba y error, ante la falta de experiencias precedentes- que sin embargo ya muestra resultados concretos en varios planos. Ambientalmente solucionaron un problema de polución que implicaba, además, un riesgo sanitario para la producción aviar. En lo agronómico están obteniendo mayores rendimientos de los cultivos, vienen aumentando fertilidad química del suelo y, tras 4-5 años de aplicaciones, están observando que mejoraron notablemente las propiedades físicas y biológicas de los suelos tratados. La mejor prueba es la profusión de lombrices que se encuentra con apenas escarbar un poco la superficie de los lotes.

 

 

 

Entre los aspectos “incómodos” del sistema, puede mencionarse que es mucho más engorroso y costoso que una fertilización con productos de síntesis química, que logra su propósito con un consumo de energía y horas hombre muchísimo menor. Por ello esta alternativa no es sencilla de utilizar por un chacarero promedio, ya que exige tener maquinarias y una logística adaptada: cargar la cama en los establecimientos avícolas, transportarla y aplicarla. Aunque sí resulta mucho mas fácil para algunos productores agropecuarios que decidieron incorporarse al negocio avícola como integrados, ya que las granjas están dentro del mismo establecimiento. Otro tema no menos importante es que la asimilación por parte del suelo y los cultivos tarda al menos una campaña y no todos responden igual, por que se invierte mucho y los resultados tardan en llegar.

 

Hijo de una necesidad

 

Bosco rememoró que, varios años atrás, con el crecimiento de la empresa también se incrementaban las montañas de heces y los problemas asociados. Así fue que en 2005 un productor integrado, sabiendo que tendría propiedades pero movido por la necesidad de encontrar una solución al problema, diseñó esa “guanera” artesanal. “Pasado un año o dos empezaron a ver que los cultivos se ponían más lindos, vigorosos”. Recién entonces tomaron muestras para analizar el suelo “y vieron que algunos valores se disparaban mucho”. El técnico remarcó que “mucho” significa 180 partes por millón (ppm) de Fósforo, cuando lo normal en la zona -donde 20 años atrás había entre 20 y 40- hoy es entre 10 y 15, con tendencia decreciente. Pero aclaró: “en ese lote tenemos problemas de vuelco de cultivos porque lo pasamos de rosca”, luego de verter cantidades industriales de cama de pollo.

 

Al margen de semejante dato, explicó que con la utilización de este subproducto se elevan valores -además del Fósforo- de Nitrógeno total, algo de Calcio y mucho Zinc “que está faltando en la zona” (logra 2ppm contra 0.4/0.7 en la zona), pero no se incrementa significativamente el Azufre. El efecto físico es una mayor porosidad y absorción de agua, con menos encharcamiento. Y también una gran actividad microbiológica.

 

 

Altos volúmenes

 

Cada barrida “a piso” (el recambio total de la cama) genera entre 8 a 10 camiones batea por galpón al año, pero mientras tanto se va quitando la “champa” que es la costra superficial de guano que se forma sobre el colchón de cáscara de arroz con cada tanda de engorde (cada 45/50 días) y eso se va acopiando. Una batea junta entre 24.000 y 25.000 kilos de cama húmeda, equivalente unas 10 toneladas de Materia Seca (Ms). Por lo que cada unidad productiva, que consta de 5 galpones, genera al año entre 400 y 500 toneladas de fertilizante. Un producto que, por lo voluminoso, “fuera del campo no vale nada, pero adentro sí”, dijo Bosco en referencia a lo costoso del flete.

 

De todos modos, en el establecimiento también demanda mucho movimiento: una pala para llenar la batea; otra cargadora donde se deposita en el lote para llenar la guanera, que puede desparramar trabajando full time 6 bateas para 10/12 hectáreas por día. Todo es “costo logístico” y mucho tiempo. A su vez tiene “ventanas de aplicación”: entre cultivo de invierno y de segunda; y entre soja de segunda y el trigo. En épocas de limpieza de galpones se trabaja en turno corrido las 24 horas para llegar a los objetivos.

 

En la empresa aplican 5tnMs/ha y estimaron que el costo es de 5/6qq de soja por hectárea. Lógicamente no compite con un fertilizante químico, que para 12 hectáreas demanda 1.000 kilos y se aplica en 20 minutos y cuesta el equivalente a 1 quintal. En cultivos como maíz y trigo el guano no alcanza a cubrir totalmente la alta demanda de Nitrógeno y se suplementa con fertilizantes nitrogenados líquidos, aprovechando a colocar el azufre en este mismo acto.

 

Rindes y algo más

 

Entonces, si químicamente es caro, ¿donde está el negocio? Cuando se empieza a observar el efecto biológico. Aunque aún no avanzaron en mediciones -aspiran a trabajar con la Facultad de Esperanza- lo que constataron es que se multiplican las lombrices “porque el suelo empieza a tomar vida”. Se supone, por el incremento de hongos, bacterias y levaduras que generan “más raíces, más porosidad, exudados radiculares” y alimentan esa microbiología. Un detalle importante: la firma no usa antibióticos en la producción e incorpora elementos probióticos a la dieta de los pollos, por lo que estos ingredientes están presentes en las heces y llegan al suelo agrícola. “Esos probióticos terminan en la planta, generando un beneficio”, no solo preparándolo para soportar enfermedades o distintos tipos stress sino también actuando como promotor de crecimiento.

 

A la hora de los resultados, el asesor destacó que “se nota mucho en gramíneas de invierno; en las de verano, bastante; y en soja no siempre te lo muestra”. En el primer caso estableció que el rinde de trigo salta de 35/40qq a picos 55qq/ha. En maíces de primera, en ambientes de 80/90qq pasa a 100/105qq/ha. Mientras que en soja “es errático”; por ejemplo el año de la sequía rindió menos donde había guano, por mayor incidencia de enfermedades de raíz y tallo.

 

 

 

“A largo plazo se super paga”, sostuvo el ingeniero, dado que se realiza una aplicación cada tres años y sólo con el extra de rinde en trigo se paga la aplicación. Pero con la salvedad de que hay que ser el dueño del guano o estar muy cerca del establecimiento avícola, porque de lo contrario el traslado dispara el costo. Por eso una buena opción, para un productor agrícola, podría ser integrarse a la avícola, instalando un módulo de producción de pollos (5 o 6 galpones, que demandan 2 hectáreas con acceso a ruta y energía eléctrica) con los que podría fertilizar unas 400/600 hectáreas haciendo unas 100-120 has por año. Diversifica el negocio y se genera un beneficio agronómico en sus campos.

 

 

 

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